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"Gracias por venir. Hoy vamos a hacer historia juntos."

Steve Jobs, 9 de Enero de 2007.

Steve Sakoman era un soñador. Imaginaba un futuro distinto donde las máquinas no estaban ancladas a ninguna mesa, donde la computación era realmente ubicua. Trabajó durante algunos años en HP, construyendo el primer ordenador portátil con MS-DOS, el mítico HP-110. No le gustaban los cables, ni las máquinas enormes y pesadas. Quizás por eso le encantó aquello de "Nunca confíes en un ordenador que no puedes levantar", cuando Steve Jobs presentó el Macintosh original en 1984. Buenos tiempos. Aquella máquina increíble estaba llevando a cabo muchas visiones que también otros genios estaban teniendo.

Vivió la transición entre el Apple II y el Macintosh desde dentro. Vio las enormes posibilidades de la interfaz gráfica, del cambio gigantesco de llevar a las casas una máquina con aquella potencia. Para él - sin embargo - el futuro era sacar las máquinas a la calle también. Durante algunos años en Apple, Sakoman pensó que la informática debería ser mucho más que grandes cajas, y miró en otras direcciones. Había una pequeña start-up en Silicon Valley - GO Corp - que quería especializarse en crear ordenadores portátiles, con sistemas operativos dedicados y una interfaz basada en lápiz sobre una pantalla táctil. Jerry Kaplan, uno de sus fundadores, recibió una llamada de Sakoman para unirse a ellos. Su experiencia e ideas sería valiosísima para la compañía y nadie lo tenía tan claro como él.

Antes de marcharse de Apple, tenía que hablar con su responsable. Pero su jefe era nada más y nada menos que Jean-Louis Gassée. Y las ideas de Sakoman eran increíbles: las posibilidades apuntaban en una nueva dirección lejos de donde el mundillo de la tecnología estaba mirando. Gassée - sucesor de Jobs en aquella época durante su exilio - le propuso algo: crear un nuevo proyecto al estilo "Macintosh". Un equipo cerrado, sin mucha burocracia, compuesto por gente clave para llevarlo a cabo. Iban a crear algo nuevo, que agitaba lo convencional. Pensaron en un nombre. Y quizás se basaron en esta ley física de la inercia: "Todo cuerpo permanecerá en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo a no ser que sea obligado por fuerzas externas a cambiar su estado."

Aquel día, nació el proyecto Newton. Pero sin ninguna duda empezaron muchas más cosas.

La idea por encima del dispositivo

10 aniversario presentación iPhone

Greg Christie era uno de los ingenieros responsables del software de la nueva PDA de Apple. Su trabajo consistió en conseguir que el nuevo producto funcionara de la forma más simple posible, y eso en gran parte se consiguió utilizando una interfaz gráfica muy natural para cualquier persona: era más una conversión del modelo analógico de “libreta” mezclado con ideas procedentes del mundo de la informática. La capacidad del Newton para convertir la escritura natural en texto digital fue vendida como uno de sus puntos fuertes, pero la tecnología no era tan buena.

En el Newton no sólo fallaba la tecnología, también el propósito del dispositivo

Muchos hablan del fracaso del Newton como algo que quiso ser concebido fuera de su época, y cuya tecnología no estaba preparada aún. Aunque esto no deja de ser cierto, quizás los menos preparados fueron quienes llevaban las riendas de Apple en aquella época. El Newton fue una tarea titánica que no supo anticiparse ni prepararse con cabeza, y acabó costando la dimisión de Gassée y Sakoman - que más tarde fundarían la mítica Be, Inc (y que por cierto cuyo BeOS casi se convierte en el sistema operativo de los Mac - pero eso es otra historia).

10 aniversario presentación iPhone

Para colmo de desgracias con el dispositivo, entró en juego John Sculley - el CEO de Apple de la época. El que antes vendía agua azucarada. En lugar de ver la oportunidad del Newton como algo que podría cambiar el mundo, lo vio como una forma de alcanzar el éxito colgándose la medalla de un nuevo producto estrella de la compañía - como en su momento lo fue el Apple I o el Macintosh. Si el Newton funcionaba, sería “el Newton de Sculley” y cesarían ciertos comentarios que lo cuestionaban mucho al frente de la compañía. Que te comparen cada día de tu vida con Steve Jobs tiene que ser difícil.

Anticipar un producto sin terminar y con fallos casi convierte al Newton en "Vaporware"

Primó la idea sobre el dispositivo, lo que dio lugar a numerosos retrasos e incluso un fallo terrible en el mundo de la tecnología: los primeros prototipos del Newton fueron presentados de forma muy torpe. Sculley primero anunció en el CES de 1992 de Las Vegas que Apple iba a desarrollar una PDA, más fácil de utilizar que un ordenador y por debajo de la barrera psicológica de los 1000$… y lanzarlo en 1993. Unos días después, en el CES que ese mismo año también se celebraba en Chicago, Sculley llevó algunos prototipos para enseñarlos a la prensa: el primero que mostró tenía fallos en la batería y ni se encendía. En realidad, eran menos que prototipos - eran prácticamente VaporWare, ya que aquellos dispositivos estaban bastante lejos de estar acabados. El Newton acabaría saliendo a la venta el 2 de Agosto de 1993, y fue considerado con una buena idea muy mal llevada a la práctica. El escaso apoyo comercial acabó enterrando el producto cuando Jobs volvió a la compañía. Pero aprendió mucho de los errores.

Lecciones aprendidas

10 aniversario presentación iPhone

Finales de 2004. Scott Forstall andaba por los pasillos de las oficinas de Apple en Cupertino con paso nervioso. Abrió la puerta de un despacho - el de Greg Christie, que ahora trabajaba en Mac OS - y la cerró religiosamente detrás de él. Seguro que se tomó su tiempo para sentarse - ante los curiosos ojos de Christie, sin duda - y contarle una de las cosas más importantes de su vida: “Tenemos un proyecto nuevo. Es un proyecto secreto. Muy secreto. Lo llamamos Proyecto Púrpura. Quiero que te unas al equipo”.

"Tenemos un nuevo proyecto y queremos que te unas a él. Se trata de un teléfono con reproductor musical que funciona con pantalla táctil"

Forstall dibujó en una linea el objetivo de aquel misterioso cometido: “Se trata de un teléfono con un reproductor de música integrado, que funcione con una pantalla táctil. Sin stylus, con los dedos. Queremos que tú diseñes el sistema operativo”. Christie fue uno de los ingenieros más brillantes en Newton y su trabajo fue sobresaliente en el Mac. Era capaz de captar la perspectiva del producto y conseguir interacciones ciertamente naturales con el usuario. Le dieron un equipo “asombrosamente pequeño” - según contó el propio ingeniero hace algunos años a The Wall Street Journal - y unas condiciones que los apartarían de cualquier otro equipo de la compañía.

Aquí no eran “piratas”, no eran el equipo guay que se paseaba con el campus mofándose del resto, como el legendario equipo Macintosh. No ocupaban la mejor oficina, no tenían recursos casi infinitos a su disposición. Eran prácticamente invisibles, desconocidos. Nadie entraba en aquella pequeña sala a donde los habían confinado, con manchas de humedad en las paredes - ni siquiera el personal de limpieza. Nadie sabía ni siquiera donde estaban, ni a qué se dedicaban. Y si querían trabajar en su casa, el propio Jobs les pidió que trabajasen en ordenadores fuera del alcance familiar y que todo, absolutamente todo, se guardara codificado.

10 aniversario presentación iPhone La sala secreta donde se mostraban los avances del iPhone original. Foto de The Wall Street Journal.

Se acabó eso vender una idea: el secretísimo debía ser absoluto. Steve Jobs entendía que el producto debía ser bueno, con el iPod funcionó y en el teléfono se jugaban años de pruebas mezclando conceptos. El futuro de la informática personal pasaba por los teléfonos móviles, no por las PDAs, y por eso se pusieron manos a la obra. El equipo se vio forzado a una presión sin precedentes: lo que querían construir iba mucho más allá de un iPod con teléfono, y tenían que conseguirlo con muy poca potencia. Utilizaron un PowerMac G3 conectado a una pantalla táctil para emular la velocidad más lenta del hardware del teléfono, utilizando el corazón de Mac OS X para impulsar aquel dispositivo imposible.

Dos equipos diseñaban el mismo dispositivo, sin saberlo. Pero en dos direcciones completamente opuestas.

En Febrero de 2005, Jobs veía demasiadas cosas por hacer. Les dio un ultimátum: o mostraban avances significativos, o le encargaría el proyecto a otro equipo. Ese “otro equipo”, al que no conocían ya estaba trabajando de hecho en otra versión del futuro iPhone: el que llevaba, en lugar de pantalla táctil, una clickwheel, como el iPod. Esa tecnología ya estaba probada y el sistema operativo era sencillo. El equipo de Greg debía deslumbrar. Y vaya si lo hicieron.

Aquellas dos semanas se exprimieron la cabeza para resolver problemas que nunca habían tenido. Se inventó el “deslizar para desbloquear”, el marcar utilizando la agenda en lugar del teclado del teléfono, el diseño de la interfaz de los mensajes - para que no fueran como mensajes cronológicos tipo e-mail, sino más bien un chat: mucho más natural. Jobs quedó impresionado, y cuando su mano derecha del comité directivo, Bill Campbell, vio lo que habían conseguido, dijo “esto va a ser más grande que el Macintosh original”.

“Realmente está pasando”

10 aniversario presentación iPhone

Christie entró a la sala de presentaciones donde Jobs ensayaba la keynote de la que hoy se cumplen 10 años. Como declaró hace unos años, ese fue uno de los momentos más memorables de su vida. Aquel espacio gigantesco, al que para acceder había que pasar varios controles de seguridad, con varias tarjetas distintas, estaba completamente desierto. Prácticamente a oscuras, los asientos de las primeras filas se iluminaban con la imagen que se mantenía en la pantalla, fija. Era el iPhone. “Mi corazón dio un vuelco cuando lo ví así, brillando en aquel sitio enorme. Realmente, está pasando.”

Seguro que hoy revisaréis aquella keynote. Yo llevo todo el fin de semana viéndola. Creo que todos la recordamos, todos recordamos incluso donde la vimos por primera vez. Lo que comentamos después de ella. Todo lo que vimos después. Hoy quiero compartir con vosotros los que posiblemente sean los 13 segundos más emocionantes que jamás he vivido con una keynote.

10 aniversario presentación iPhone

Jobs acababa de presentar el AppleTV original. Cuando volváis el vídeo os fijaréis que estaba más sonriente de lo normal. No miraba mucho a la pantalla, sino a las primeras filas: ahí habían sentados varios integrantes del “Project Purple”. Quizás se le notaba hasta nervioso. Sabía que lo que iba a presentar era algo muy grande. Acabó con el AppleTV y no miró a ningún monitor. Se mantuvo en silencio. Se guardó ese momento para él.

Fue tranquilamente hacia una mesa, cogió una botella de agua y bebió un poco. Tenía la mirada en otro sitio, y durante los 13 segundos que transcurrieron hasta la siguiente frase, seguramente pensó en todo el trabajo que los había llevado hasta aquí. Aún era un proyecto secreto, pero saboreó el momento. Una sonrisa de complicidad. Fueron los 13 segundos necesarios donde toda la energía se concentra en un pequeño bigbang de acontecimientos. Pulsó un botón y una manzana negra iluminada apareció en aquel proyector gigante. Miró al público y comenzó a presentar, hoy hace diez años, el iPhone:

“Hoy es un día que llevo esperando desde hace dos años y medio. De vez en cuando, aparece un producto revolucionario que lo cambia todo.”

En Applesfera | Vivir con un iPhone, el análisis del iPhone original

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