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Rabbit, el nuevo servicio de videoconferencia para Mac que aspira a cambiarlo todo: primeras impresiones

Apple tiene su FaceTime, Google tiene sus Hangouts de Google+, todos tenemos a Skype y a Viber… ¿hay sitio para otro nuevo protocolo de videoconferencias? Pues sí, y comienza en exclusiva para Mac. Se llama Rabbit, y tiene la difícil ambición de cambiar irreversiblemente la forma en la que hacemos conferencias de vídeo. Y para ello tiene algunos ases en su manga.

Rabbit: compartamos contenido de varios servicios web juntos

Rabbit es un servicio nuevo, que ha aparecido de la nada y está en una fase temprana de pruebas. No se queda en una simple herramienta para chatear usando vídeo con una o más personas, sino que se integra con más de un servicio para que la videoconferencia no se quede en una simple conferencia entre varios usuarios.

Me explico: Rabbit nos permite, una vez conectados a su servicio, abrir salas de videoconferencia. En estas salas, que pueden ser públicas o privadas en las que tú y sólo tú controlas las personas que entran o sales, podemos mantener una charla en vídeo con varios usuarios al mismo tiempo y además introducir contenido como una canción de Spotify, un vídeo de Hulu, Collegehumor o YouTube entre otros… o incluso puedes montar un screencast de una aplicación en general para poder enseñar cualquier cosa a alguien.

La interfaz, aunque podría partir de otras ideas, respeta el hecho de sólo nos interesa ver las cabezas de los usuarios con los que estamos hablando y centra el contenido de las redes sociales mencionadas en el centro de la ventana. Podemos ampliar una de las ‘burbujas’ para ver mejor a un usuario en concreto, y también podemos chatear con ellos usando texto. A grandes rasgos, es un programa de videoconferencias socialmente vitaminado para que dos o más personas puedan simplemente charlar un rato o ver vídeos juntos.

Una buena idea, pero una aplicación regular y una base muy discutible

La forma con la que las salas públicas de chat se muestran en la aplicación es original, pero algo desperdigada. Tenemos que desplazarnos horizontalmente, cosa que podríamos evitar si estuviesen más ordenadas.

Rabbit parte de la buena voluntad de mejorar (y mucho) las videoconferencias, pero tras probarlo un buen rato durante el día de ayer tengo que decir que todavía está muy verde.

Ya no da mucha confianza que de buen principio te pida que ingreses en el servicio usando Facebook. Al ser un servicio en pruebas no le va mal por aquello de conseguir una lista de amigos instantáneamente, pero al usuario común no le inspira mucha confianza. Sobretodo en una aplicación capaz de grabarte en vídeo desde nada más iniciar la aplicación.

La interfaz en ‘burbujas’ de las salas no está mal, pero da una sensación de desorden
El rendimiento general del programa también deja bastante que desear, con un consumo de recursos que incluso llega a superar el de Google Chrome. No nos engañemos, hacen falta recursos para mantener videoconferencias con más de dos personas y además reproducir en streaming un vídeo de YouTube para todas esas personas simultáneamente, pero el tiempo de respuesta de Rabbit y la forma con la que se integra en el sistema es aún muy tosca.

No podemos omitir tampoco el problema del ancho de banda, que quizás ya no es tanto de Rabbit sino de las conexiones de cada usuario: Hace falta tener una buena conexión a internet y eso se resiente cuando utilizas todas las posibilidades de Rabbit al mismo tiempo. Los vídeos de YouTube, por ejemplo, se reproducen a tirones y la experiencia no termina de ser la que todos esperamos.

En resumen, Rabbit empieza con una buena idea pero con una aplicación a la que todavía se le pueden hacer muchas mejoras y parte de una interfaz que puede innovar en cuanto a diseño, pero que sacrifica comodidad y simplicidad por ello. Estaremos atentos a su evolución.

Sitio oficial | Rabbit

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